Hay algo que he ido aprendiendo a hacer, casi sin darme cuenta al inicio: parar. Preguntarme qué camino estoy siguiendo. Si estoy viviendo mi propósito. Si voy hacia mis objetivos o solo hacia el ruido del día a día.
No son preguntas cómodas. Con el tiempo se volvieron una práctica que sostengo cada sábado, casi como hábito.
Cuando miro hacia atrás, siento que si no me hubiera cuestionado así, probablemente estaría caminando hacia otro rumbo. Al menos así lo he vivido yo.
Con el tiempo me encontré con que, como casi todo, esto ya existe desde hace mucho: la mayéutica de Sócrates —el arte de partear. El conocimiento no viene de afuera hacia adentro; ya está ahí dentro de la persona, y la pregunta correcta solo ayuda a que nazca.
Reflexión final
¿Cuál es la última pregunta que a ti te movió el piso?
Referencia histórica: Concepto de la mayéutica atribuido a Sócrates.