Llevas semanas en un conflicto que te desgasta. Cada vez que lo piensas, sientes que la otra parte simplemente no quiere entender, que tiene la mente cerrada, que no hay forma de razonar. Y en algún momento llegaste a la conclusión de que la única salida es un juicio.
Quiero decirte algo que puede darte alivio: probablemente no es cierto que la otra persona sea irracional. Y probablemente tampoco es cierto que el juicio sea tu única salida.
Resolver un conflicto con ayuda de un tercero no nació con los tribunales. Según una revisión histórica de UNIR, el arbitraje ya se conocía en Grecia desde la época homérica y en Roma se usaba desde el siglo VIII a.C., antes de que existiera una administración de justicia organizada. En la China de Confucio (550 a.C.) se privilegiaba la persuasión moral y el acuerdo sobre la coacción. Entre los siglos XII y XVI, los comerciantes europeos crearon sus propias reglas para no depender de la autoridad externa. El Tribunal de las Aguas de Valencia, de campesinos, funciona desde el siglo XIII. Ponerse de acuerdo es más antiguo que pelear frente a un juez.
Con el tiempo, el Estado asumió esa tarea y prohibió la justicia por propia mano. Tiene sentido: evitar que cada quien se cobre por su cuenta. En México lo dice el artículo 17 constitucional: "ninguna persona podrá hacerse justicia por sí misma". Pero el mismo artículo agrega que las leyes preverán mecanismos alternativos, y en 2024 se publicó la Ley General de Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias.
¿Se usan? Poco. Según el INEGI, en 2024 las áreas de mecanismos alternativos de los poderes judiciales estatales abrieron 246,144 expedientes, frente a más de 2.1 millones de asuntos que ingresaron a los tribunales estatales en 2023. Pero cuando la gente sí llega a la mesa, suele funcionar: el Poder Judicial de Hidalgo reportó que 87% de sus expedientes de justicia alternativa terminó en acuerdo.
Entonces, si tú sientes que tu conflicto no tiene salida amistosa, probablemente no es el conflicto. Es la mente con la que le entras.
Los psicólogos Lee Ross y Andrew Ward, de Stanford, lo llamaron realismo ingenuo: creer que mi versión de las cosas es simplemente la realidad, y que quien piensa distinto está mal informado o actuando de mala fe. Babcock y Loewenstein documentaron algo parecido: cada parte juzga lo justo sesgada a su propio favor, y ese sesgo es una causa central de que las negociaciones se atoren. Ross y Stillinger, además, mostraron que una misma propuesta se percibe como menos atractiva solo por venir del otro lado, algo que llamaron devaluación reactiva. Si sientes que la propuesta de la otra parte "es una trampa", puede ser justo eso operando en ti, y en la otra persona también.
Hay una idea muy antigua que apunta en la misma dirección. Hillel y Confucio la dijeron en negativo: no hagas a otro lo que no quieres que te hagan. Suele llamarse la regla de plata. Jesús la dijo en positivo: "todas las cosas que quieran que los hombres hagan con ustedes, así también hagan ustedes con ellos" (Mt 7:12; Lc 6:31). Pasa de abstenerse de dañar a buscar activamente el bien del otro.
Y ponerse en el lugar del otro no es solo un gesto amable. En 2008, Adam Galinsky y sus colegas encontraron que, en negociaciones, quienes practicaban tomar la perspectiva del otro descubrían más acuerdos ocultos y creaban más valor para ambos lados. La empatía emocional ayudó menos en ese terreno, aunque importa más cuando lo que está en juego es el vínculo entre las personas.
Y un tercero no implica necesariamente un juicio. En la Ciudad de México, un convenio logrado en mediación civil, mercantil o familiar tiene efecto equivalente a una sentencia definitiva. Se resuelve con acuerdo, no con condena.
México está construyendo justo esta capacidad. Con la Ley General de Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias de 2024, la persona que facilita un acuerdo ya no es una figura informal: para certificarse necesita título profesional, al menos 120 horas de capacitación, y aprobar un examen ante el Poder Judicial. Su nombre queda en el Registro Nacional de Personas Facilitadoras, público, para que cualquiera pueda verificar su certificación vigente. En 2025 se abrió la primera convocatoria bajo este esquema a nivel federal.
Antes de tu próxima conversación difícil:
- Repite con tus palabras lo que entendiste de la otra postura, hasta que la otra persona diga "sí, eso es".
- Escribe los tres puntos más débiles de tu propia postura, no de la del otro.
- Pregúntate: ¿qué necesita esta persona que yo todavía no veo?
Reflexión final
¿Qué tanto de tu conflicto actual es por los hechos, y qué tanto por cómo cada quien los ve?
Fuentes: INEGI (Censo Nacional de Impartición de Justicia Estatal 2024 y 2025); Art. 17 CPEUM; DOF 26/01/2024 (LGMASC); UNIR; Lee Ross y Andrew Ward (1996); Ross y Stillinger (1991); Babcock y Loewenstein (1997); Galinsky, Maddux, Gilin y White (2008); Centro de Justicia Alternativa, Poder Judicial CDMX; El Universal Hidalgo (2024).