En más de veinte años trabajando con empresas y en cientos de talleres y cursos, hemos visto fallar equipos por muchas razones distintas — a veces es falta de talento, a veces de estrategia, a veces simplemente faltan los recursos. Eso también pasa, y no hay que restarle importancia.
Pero hay tres retos que, en nuestra experiencia, aparecen con una frecuencia y un impacto que llaman la atención — no como los únicos, pero sí como de los más recurrentes que hemos identificado trabajando con equipos reales.
Uno: cargamos sombras que no elegimos.
El psicólogo Carl Jung llamó "sombra" a los aspectos de nosotros mismos que quedan reprimidos, muchas veces desde la infancia, y que operan desde el inconsciente sin que los reconozcamos. Lo interesante es que una sombra no siempre nace de algo que nos pasó directamente a nosotros — a veces basta con presenciar algo intenso en una figura de autoridad, como papá o mamá, para que esa carga emocional quede grabada. El Estudio ACE (Adverse Childhood Experiences), de Vincent Felitti, el CDC y Kaiser Permanente, documentó algo relacionado con esto: experiencias emocionalmente intensas en la niñez —vividas o presenciadas— dejan huella en cómo reaccionamos de adultos, muchas veces sin que hagamos la conexión.
Hemos visto casos donde alguien, de niña, vivió algo que la hizo sentir vulnerada. Con el tiempo, se puso la máscara de "la fuerte". Y hoy, cada vez que percibe la más mínima señal de que alguien está pasando por encima de sus derechos, reacciona con una intensidad que no corresponde del todo al momento presente. Eso puede ser una sombra operando sin ser vista — y en un equipo, se traduce en reacciones que a veces nadie más entiende de dónde vienen.
Dos: cada mente es un mundo, y lo olvidamos todos los días.
Todos conocemos la frase. Pocos la vivimos de verdad. Cuando comunicamos algo, tendemos a asumir que la otra persona lo procesa igual que nosotros — pero cada quien tiene un filtro propio, construido con sus propias experiencias. Por eso, a veces, decimos "fui muy claro" cuando en realidad fuimos claros solo desde nuestro filtro.
Hay un experimento que ilustra esto. En 1990, la investigadora Elizabeth Newton, en su tesis doctoral en Stanford, pidió a un grupo de personas tamborilear con los dedos el ritmo de canciones muy conocidas, como el Feliz Cumpleaños. Quienes tamborileaban estimaban que el 50% de los oyentes adivinaría la canción. La realidad: solo el 2.5% acertó. El que tamborilea escucha la melodía completa en su cabeza. El que escucha, solo oye golpecitos sueltos. Puede que en los equipos pase algo parecido más seguido de lo que pensamos.
Tres: a veces vivimos más en la individualidad que en la unidad, sin notarlo.
En distintos foros y talleres con cientos de personas, hemos hecho la misma pregunta: del 100% de tu vida, ¿qué porcentaje vives en la individualidad y qué porcentaje en la unidad? La respuesta más constante ronda 80% individualidad, 20% unidad. No es un estudio publicado — es un patrón que hemos observado en la práctica, y que compartimos con esa honestidad.
Es fácil pensar que esto viene "de fábrica", como ley de la selva desde nuestros ancestros. Pero hay evidencia que apunta también en otra dirección: investigadores como Michael Tomasello han documentado que la cooperación —no solo la competencia— fue clave en la ventaja evolutiva de nuestra especie. La capacidad de unidad parece estar tan presente en nosotros como la de individualidad. Puede que el reto no sea de diseño, sino de práctica.
Lo que estos tres retos tienen en común
Ninguno de los tres aparece en un reporte financiero. Pero, en nuestra experiencia, están frecuentemente detrás de conflictos de equipo que sí terminan costando resultados.
Una herramienta que puede ayudar — el ciclo de las 3C:
- Consciencia: Antes de reaccionar fuerte ante algo, preguntarse: ¿esta intensidad corresponde al momento presente, o estoy reviviendo algo más viejo?
- Claridad: No asumir que fuimos entendidos. Transmitir, escuchar lo que la otra persona entendió, y validar antes de seguir.
- Colectivo: Antes de actuar, preguntarse si se está jalando para el molino propio o para el objetivo compartido.
No pretendemos que esto resuelva todos los retos de un equipo — hay muchos más factores en juego. Pero estos tres, en lo que hemos visto, valen la pena mirarlos de cerca.
Este 23 de septiembre profundizamos en esto con Alex Villarreal en la sesión de MntlGym. Si algo de esto te hizo sentido, ahí seguimos la conversación.
Reflexión final
¿Cuál de los tres sientes que más está presente hoy en tu equipo, o en ti mismo?
Fuentes: Carl Jung, psicología analítica (arquetipo de la sombra); Estudio ACE — Vincent Felitti, CDC y Kaiser Permanente (1998); Elizabeth Newton, tesis doctoral, Universidad de Stanford (1990); Michael Tomasello, investigación sobre cooperación y evolución humana.